Sostenibilidad y rentabilidad: amigos para siempre

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Parece que año tras año la humanidad consigue superar récord negativos de alguna variable climática. Por ejemplo, el 2020 ha sido más caluroso que el 2019. Y lo que es peor, estamos dentro de una tendencia auto destructiva de nuestro ecosistema que parece imparable. Todos estos impactos físicos del aumento de las temperaturas, ya están presentando verdaderos problemas y desafíos de subsistencia a muchas comunidades de diferentes partes del mundo.

El cambio climático no sólo provocará desigualdad entre regiones (beneficiando y perjudicando en cada caso), sino que aparecerán nuevos riesgos socioeconómicos o se acentuarán muchos de los ya existentes. Este nuevo escenario exigirá a nuestros empresas y directivos un replanteamiento de las estrategias empresariales.

Marco de oportunidad: la economía digital

La economía digital es una plataforma para que la PYME gestione su negocio con un enfoque de sostenibilidad. Esto implica mejorar operaciones y procesos y apalancar el crecimiento en el lanzamiento de productos sostenibles y en tecnología digital. Ambas líneas de actuación son capaces de generar beneficios medioambientales y retornos económicos.

Gran parte de las PYMES son conscientes de que tarde o temprano deberán hacer frente al reto de reducir el impacto negativo de sus actividades en el medio ambiente. Día a día, crece la presión social y de las administraciones para que intensifiquen sus esfuerzos de sostenibilidad.

Además, en la era post COVID, donde las PYMES están luchando por no desaparecer (como mínimo están ajustando costes, redefiniendo portafolios de productos y re-priorizando inversiones de capital), las inversiones en nuevas tecnologías digitales, en energías renovables, en tecnologías de fabricación 4.0 avanzadas o materiales más sostenibles pueden parecer difíciles de justificar.

Así pues, la primera impresión es que la sostenibilidad y la rentabilidad son conceptos antagónicos. La existencia de uno, imposibilita la existencia del otro. Pero, la realidad es que los procesos de fabricación y las cadenas logísticas sostenibles (y por tanto eficientes) son más baratas de operar, consumen menos energía, necesitan menos insumos y producen menos desechos.

Pilares de una estrategia sostenible

Cualquier estrategia empresarial futura, sea cual sea el sector y el tamaño de la PYME, tiene que estar basada en:

  • Gestionar del portafolio de productos y servicios en términos de sostenibilidad, potenciar el I+D a productos sostenibles (apalancarse en el Fondo de Recuperación Next Generation de la UE) y mejorar la experiencia de cliente, actualizando las características de la oferta actual para llegar a nuevos clientes y mercados.
  • Asegurar la rentabilidad de las inversiones de capital. Con foco en los ODS, priorizar la disminución del uso de energía en las operaciones, reducir los costes en general y aumentar los ratios de sostenibilidad en todos los eslabones de la cadena de valor.
  • Potenciar la coherencia y la transparencia de la empresa. Enfatizar el cuidado de la reputación corporativa. El cumplimiento escrupuloso de las obligaciones medio ambientales regulatorias. Y rodearse de un ecosistema de proveedores y colaboradores con el mismo nivel de compromiso con la sostenibilidad. Así también mitigaremos los riesgos operativos asociados a nuestra actividad y externos a nuestra actividad industrial.

“Creo que un reto al que se enfrentan muchas organizaciones es el de la gestión del cambio. Un gran número de empresas tiene la percepción de que la sostenibilidad es más cara, pero no se dan cuenta de que iniciativas como la reducción de residuos o la eficiencia energética acaban por reducir los costes operativos. Por ello, considero que el obstáculo principal para el avance de la sostenibilidad es el de la gestión del cambio. Es decir, contar con argumentos sólidos que la justifiquen, que expliquen por qué es lo más razonable y que influyan y ayuden a las personas a comprender por qué es algo importante”.

Pia Heidenmark Cook, directora de Sostenibilidad del Grupo Ingka

Cinco buenas prácticas para cumplir con la agenda 2030

Todo lo anterior no se puede conseguir, si nuestras PYMES no adoptan buenas prácticas alineadas con la con los valores de la sostenibilidad dictados por la agenda europea 2030. Desde The Flash CO las agrupamos en cinco categorías:

  1. Evangelización entre empleados y clientes de la necesidad de ser sostenibles: las empresas son puntos de información y de enseñanza hacia el resto de la sociedad del valor de consumir de manera responsable y sostenible. En este punto, a las empresas se les exigirá honestidad y transparencia.
  2. Buscar la rentabilidad que ofrece la sostenibilidad a través de la tecnología: es necesario invertir en nuevas tecnologías de producción, tecnologías digitales y en la cadena logística. Pero el criterio fundamental debe ser el retorno de la inversión y la reducción del impacto medio ambiental de la actividad industrial.
  3. Diseñar la organización en torno a la sostenibilidad: la sostenibilidad debe estar presente a todos los niveles de la organización y sus diferentes unidades de negocio. Usar como guía las ODS es una muy buena solución.
  4. Implicar a nuestro ecosistema para lograr un mayor impacto: mejorar la sostenibilidad es una tarea que requiere compromisos de los proveedores y de las cadenas de suministro del sector. Se conseguirá que estos establezcan un diálogo constante para favorecer el intercambio de ideas, iniciativas y colaboraciones. Cada vez más, las grandes empresas y países requerirán que las PYMES adquieran esos compromisos y sean partícipes de la conservación del medio ambiente.
  5. Erradicación de las desigualdades y fomentar el crecimiento económico: el desarrollo sostenible genera nuevas oportunidades de negocio, promueve la innovación y mejora la reputación. En esa dirección, los espacios de trabajo deben ser espacios seguros para las personas y donde se las trate sin ningún tipo de discriminación.

Conclusión

La sostenibilidad es una línea de trabajo esencial en la estrategia empresarial de las PYME. Más allá del compromiso ético, es una fuente de generación de oportunidades directa o indirectamente relacionadas con la reducción de costes, de la factura fiscal, la mejora de la reputación, de la competitividad o un mejor acceso a la financiación. En The Flash Co, podemos guiarte en el proceso de reflexión estratégica. También te ayudaremos a implementar las líneas de trabajo resultantes. Así tu organización alcanzará los objetivos de la agenda europea 2030 y se alineará con los ODS. Llámanos y te asesoramos para conseguirlo juntos.

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