Incertidumbre: la competitividad depende de las operaciones

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La última gran crisis y la pandemia se están cobrando un gran precio a costa de la competitividad de las empresas, los consumidores y los gobiernos. Existe una pérdida de confianza generalizada. Las estrategias y los modelos de negocio que una vez funcionaron, han dejado de hacerlo para siempre. Incluso cuando la pandemia remita, ya no volveremos a lo que era «normal».

El mundo está experimentado un movimiento de placas tectónicas en forma de digitalización de la economía y de la sociedad. El ecosistema de los negocios está sufriendo un reset. Ahora vivimos en una economía digital y en un mundo donde los cambios radicales pueden suceder de forma inesperada. Esta realidad hace que la capacidad de ejecutar las operaciones sea más importante ahora que nunca.

Lo que sabemos del futuro

Nadie puede predecir lo que nos depara el futuro, tendremos que enfrentarnos a sea lo que sea que suceda de repente, pero sí que se vislumbran los siguientes cambios a tener en cuenta a la hora de planificar y ejecutar nuestras operaciones. El objetivo siempre debe ser salvaguardar nuestra competitividad.

El crecimiento será muy lento

Los mercados americanos y europeos dejarán de ser los principales orquestadores de la economía global. Muchas economías están emergiendo y en el intento de crear puestos de trabajo nacionales, dejarán de importar bienes de fuera. Además, se espera que aparezcan restricciones al crédito.

Sin embargo, aquellas empresas que ejecuten bien sus operaciones (que no pierdan competitividad), tendrán la confianza, la velocidad y los recursos para poder aprovechar las nuevas oportunidades que surjan. También contarán con la credibilidad de accionistas, socios, proveedores, etc., lo cual reforzará su posición en el mercado.

La competencia será feroz, aún más

En una economía de crecimiento lento, la competencia se vuelve más luchadora y más audaz. Los márgenes de error se estrechan y la velocidad de asignación y re-asignación de los recursos marca la diferencia en el rendimiento y en la competitividad.

Aquellos que sean capaces de darse cuenta rápido de sus errores y cambiar de dirección tendrán una ventaja enorme frente a la competencia. Esta capacidad de reacción es otra consecuencia de la ejecución de las operaciones.

Nuevos roles de los gobiernos

Parece que la tendencia de muchos gobiernos va a dirigirse hacia el proteccionismo. La competitividad de nuestras empresas dependerá de la capacidad que se tenga para empatizar con la cultura del país, de la reputación y sensibilidad frente a cada sociedad en concreto y de la habilidad para adaptarse a los diferentes marcos regulatorios. La globalización parece que, tal y como la conocemos, tiene los días contados.

Gestión del riesgo

Comprender y controlar los riesgos en cualquier nivel de nuestro negocio, incluyendo los riesgos políticos y económicos globales, será gran parte del trabajo diario de los futuros líderes. Todavía no está claro si la economía global caerá en la deflación o si los estímulos públicos provocarán una explosión de la inflación.

Estar preparado para cualquier escenario es vital. Pero, la inflación y la deflación pueden vislumbrarse en gran medida. Sin embargo, los grandes riesgos se esconden debajo de lo que se considera la normalidad en cómo hacemos las cosas, en lo que suponemos que es inmutable. ¿Alguien pensó que el mercado inmobiliario se hundiría alguna vez?

La manera en la que trabajamos, nuestras operaciones, nos darán la dirección para poder pensar en nuevos escenarios y las podemos diseñar para que tengan una alta capacidad de adaptación y resiliencia ante los cisnes negros.

El éxito necesita un planteamiento estratégico

En definitiva, los cambios han venido para quedarse, pero las ventajas de la economía digital tanto para las personas como para las empresas son innegables. No obstante, para que las empresas lleven a cabo una estrategia empresarial exitosa, es necesario plantearse y diseñar una reestructuración del negocio antes de llevar a cabo la implementación de las nuevas tecnologías. Es decir, tan solo el utilizarlas no implicará una transformación. Si quieres comenzar con esta transición y tienes dudas al respecto, contacta con nosotros y cuéntanos. Podemos asesorarte. ¡Te esperamos!

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