La historia de Guillem o cómo diferenciar entre propósito, visión y misión.

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Seguro que muchas veces os habéis preguntado la diferencia entre la visión y la misión de una empresa y seguís teniendo dudas. Suelen ser frases sin mucha profundidad, fruto de una práctica estándar y que, en la práctica no guían nuestra conducta ni nuestras decisiones. Y, para complicarlo más o, por el contrario, para aportar más luz, desde hace un tiempo se viene hablando de la necesidad y la importancia de definir un propósito.

Con este post queremos aclarar las diferencias entre cada concepto y la importancia y utilidad que tienen cuando se conciben juntos y por el máximo de stakeholders de la empresa. Para este objetivo, hemos contado con la inestimable ayuda y el ejemplo vital de Guillem.

El ejemplo de Guillem: en busca de sus alas

Guillem es un joven de 16 años. Un chico normal que cursa segundo de bachillerato. Lo conocimos por casualidad, en el entorno donde podemos conocer a una persona tan joven, el digital. En concreto en Linkedin. Nos llamó la atención que había conseguido el título de «Cadete del aire» por la Aerolink Flight Academy, algo así como el teórico del coche, pero en avión. No nos sorprendió su capacidad (bueno sí, y mucho), sino la pasión, la determinación y la ilusión que transmitía en su post de Linkedin.

Su ejemplo y las posteriores charlas con él, nos inspiraron la idea de escribir este post para ayudar a la interiorización de la importancia estratégica para una empresa de tener un propósito y su diferencia con la visión y la misión.

«…despertó en mí una pasión por aprender sobre el mundo y el funcionamiento de todo lo que nos rodea, y esa llama sigue encendida a día de hoy, que me encuentro ya en la edad de decidir hacia dónde dirigir mi futuro y empezar a materializar esas ganas de ver, estudiar y disfrutar el mundo en el que vivimos.«

Guillem Altimiras Sánchez

La visión y la misión, lo de siempre

La misión de una compañía está relacionada con la satisfacción de las necesidades que cubre el producto o servicio. Responde al «qué». Son frases estructuradas como » hago este producto, de esta determinada manera y para satisfacer cierta necesidad de cierto tipo de cliente». Nada inspirador, muy mecánico y predecible.

La visión es una proyección futura de la misión. Refleja cómo le gustaría verse en algunos años y determina la estrategia de la compañía. Es un destino que nos enfoca. Un destino que nos debería inspirar y que al mismo tiempo debiera crear un cierto escepticismo positivo, que provocase en las personas el querer esforzarse más allá de lo habitual. Está más vinculada al «cuándo». Por ejemplo, son frases del tipo»en X años queremos ser líderes de la categoría X y expandirnos a X mercados».

No les quitaremos ni un ápice de importancia, pero estaremos de acuerdo que les falta trascendencia. Son fruto del espíritu de autoconservación que guía a la mayoría de las compañías. Compiten sin tregua en mercados cada vez más maduros y competitivos, donde la urgencia del corto plazo y el resultadismo quitan importancia a la visión y la misión.

Propósito, ¿qué es? y ¿para qué sirve?

El propósito de una empresa es la suma de los propósitos de sus personas

Según David Torné, el propósito de vida es una declaración personal que cuando se cumple nos lleva a un estado de máximo bienestar. Todas las situaciones que te hacen llegar a ese estado de bienestar comparten un mismo patrón. Por lo tanto, encontrar ese propósito de vida es encontrar ese patrón y verbalizarlo en una frase o párrafo. Y cuando una situación cumple el propósito, decimos que está alineado con nuestro propósito de vida.

Casi siempre tiene un significado transpersonal: hacer cosas para algo o alguien más allá de nosotros mismos.

«…muchos compañeros no lo tienen tan claro como yo, tienen una vaga idea de algo que les gustaría o creen que les gustaría hacer, pero no saben como llegar a ello. Es una pena, porque tienen un potencial enorme y son gente muy preparada, pero les faltan objetivos y motivaciones.»

Guillem Altimiras Sánchez

Este escenario, por desgracia, no se encuentra solo en el ámbito académico, sino que hay empresas que se encuentran en la misma situación. La mayoría cuentan con un gran equipo detrás, formado y de una calidad excepcional. Muchas veces también cuentan con una unidad productiva excelente, pero carecen de un plan de ruta claro, de unos objetivos a cierto plazo inciertos o mal planteados, o a veces de una estructura firme que hace que todo lo conseguido y acumulado acabe en saco roto. Sin propósito, tu visión y tu misión no tienen credibilidad.

David Torné añade que el propósito no es algo que quieras ser o tengas que ser, es algo que ya eres. No se consigue, se percibe. Guillem ya es piloto, aunque no tenga el título. Él y todos los que le rodean lo perciben. Las condiciones de vida cambiarán y generarán incomodidades, pero seguirá teniendo como referencia su propósito de algún día poder volar.

«Quien conoce su propósito aumenta su asertividad en la toma de decisiones, su eficacia al configurar un core de actividad a largo plazo y es más consciente de porque busca lo que busca.»

David Torné

Llegados a este punto, imaginaos lo relevante que es para una empresa que su propósito (conocer el porqué) y el de sus empleados estén alineados. La empresa no deja de ser un proyecto colectivo de generación de ocupación y empleo.

Para una empresa tener propósito es rentable

Más allá de ser rentable, es indispensable. Por una mera cuestión de atracción de talento y competitividad. Las nuevas generaciones quieren ser coherentes a nivel personal y a nivel profesional. Si tu empresa no tiene un propósito, no podrá atraer a personas alineadas con el mismo. Simplemente no será relevante ni atractiva para muchos jóvenes, quizás para los mejores.

El portal de innovación social Social Enterprise nos da las claves de la rentabilidad de tener un propósito.

Los empleados de una empresa tienen el potencial de ser una extraordinaria fuerza comercial

Las personas desean sentirse orgullosos de su trabajo y pensar que la dedicación diaria se traduce en una contribución al mundo que les rodea y que trasciende al sueldo que reciben. Quieren conseguir la plenitud. Si somos capaces de vincular el propósito de la empresa con el suyo se convertirán en embajadores activos, se creará un buen ambiente laboral.

El propósito crea compromisos y motiva a las personas; y cuando esto sucede, las personas liberan su creatividad, solventan y superan los obstáculos que se presentan, se arriesgan y se orientan a los resultados.

SOCIAL ENTERPRISE

¿Cuál es el beneficio económico para una empresa cuando sus empleados hablan con alegría y orgullo sobre los productos y valores de ésta? Y al contrario, ¿Cuál es el coste para una empresa de verse expuesta a conflictos de reputación en la era del social media? Sólo hace falta que os deis una vuelta por el portal Glass door para comprobarlo..

Convierte a tus compradores en seguidores

Social Enterprise destaca que el propósito es cosa de estrategia y marketing. Se trata de que la empresa sitúe el propósito en el centro de su estrategia para crear valor social y medioambiental, porque a fin de cuentas el dinero es una medida del valor que generamos para la sociedad.

El propósito es la quinta P tras las cuatro P’s de Kotler: Producto, Precio, Promoción, Place (distribución). Definir claramente los retos sociales y medioambientales de la empresa nos conecta con nuestra audiencia en un plano que trasciende a la decisión de compra. Nos diferencia de una competencia que no ha entendido que el doing good está cada vez más integrado en las conversaciones, en las decisiones de consumo, de inversión, en la manera en que emprendemos.

Social enterprise

En el nuevo escenario impactado por la transformación digital, la reputación lo será todo. Si queremos tener seguidores leales en vez de compradores esporádicos, la coherencia es cada vez más necesaria, hay miles de ojos y prescriptores de información en redes sociales que van a medir la temperatura de nuestra coherencia y definir nuestra reputación. 

Si tu organización quiere aprovechar la oportunidad y dar el paso definitivo hacia un modelo que mejore la competitividad de la empresa, el momento es ahora. En THE FLASH CO queremos ser tus aliados en este proceso y ponemos a tu disposición a los mejores profesionales especializados en estrategia e innovación organizativa. ¡Os esperamos!

Este post ha sido escrito por Guillem Altimiras y el equipo de THE FLASH CO.

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